La investigación de terapias dietéticas para el SII se ha centrado en un grupo de azúcares conocidos como FODMAP (oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables). El intestino delgado puede absorber mal estos azúcares y las bacterias del intestino grueso pueden fermentarlos y producir gases. Actualmente, hay un gran número de investigaciones que demuestran que reducir la ingesta de FODMAP mejora los síntomas del SII en la mayoría de gente que lo padece.

El estrés también es un desencadenante habitual de los síntomas del SII. Si cree que el estrés afecta a sus síntomas, las terapias psicológicas como la hipnoterapia dirigida al intestino y la terapia cognitivo-conductual (TCC) podrían ayudarle.

Algunas personas sospechan que otros componentes alimenticios desencadenan sus síntomas del SII, como los alimentos grasos, la comida picante y la cafeína. Aunque no hay pruebas concluyentes que lo demuestren, trabajar con un dietista puede ayudarle a identificar qué otros componentes alimenticios afectan a sus síntomas del SII.

El proceso de la digestión

Nuestro intestino delgado ayuda a descomponer y absorber los nutrientes de los alimentos. Nuestro intestino grueso ayuda a absorber el agua y preparar los alimentos sin digerir para eliminarlos del organismo (como heces). Cuando los alimentos no digeridos pasan por el intestino grueso, son fermentados por las bacterias intestinales y, como resultado, producen gases.